Y los silencios que se estallan en el vacío
Los muros infranqueables que hemos erigido
Las armaduras oxidadas por la sal de las lágrimas
Los te quiero que no se habrán de decir
Esas caricias que se anhelan y han de marchitarse por falta de uso
Se derrumban y caben en un puñado de canciones
Que se van acumulando en cada palabra que nos decimos,
Pero sobre todo en las que nos callamos.
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